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amor a tus hijos e hijas

¿Estas dando amor a tus hijos e hijas?


Licda. Zoraida Cubilla
Especialista en Bienestar Familiar

El amor a los hijos no se maneja a control remoto;
se vive en conjunto con detalles pequeños, significativos y constantes.


Día a día son muchas las parejas que se separan porque no coinciden en gustos, intereses y menos aún no llegaron a acuerdos en común.  Y casi de inmediato buscan otra pareja donde encontrar respuestas a las anteriores interrogantes y así el ciclo continúa...

Mientras los hijos e hijas quedaron también buscando respuestas a los asuntos no resueltos con los padres, llegando muchas veces a encontrar supuestas respuestas con amistades u otros familiares, algunas veces en compañías de comportamientos dudosos o negativos creándole graves consecuencias a futuro.

Ambos, padre y madre a distancia intentan suplir sus necesidades en los hijos e hijas concediéndoles cosas materiales para cubrir en parte la ausencia, otros realizan llamadas telefónicas constantes las que acaban por lo general en discusiones, otros padres o madres se convierten en fantasmas que aparecen cuando hay problemas en los hijos e hijas y desaparecen cuando todo aparenta estar en calma.

El amor es contrario a lo escrito, requiere paciencia, constancia, serenidad, mucho respeto a la individualidad de cada hijo e hija; comprensión de los intereses, acciones y sentimientos, los cuales requieren ser escuchados atentamente para así dar un apoyo correcto sin discriminar o incriminarles.

Cada padre o madre ya sea en pareja o separados deben guiar a los hijos e hijas a través de la relación constante, el abrazo sincero, los diálogos coherentes, compartiendo intereses, realizando actividades al aire libre, conociendo las amistades que éstas y éstos tienen.

Sólo así, cuando se presenten los conflictos y/o situaciones difíciles se podrán manejar adecuadamente y sin perturbaciones para cada cual.

Es muy necesario para ello que los adultos reconozcan las propias fortalezas y debilidades como saber manejar sobre todo las emociones específicamente cuando se está alterado(a), molesto(a), indignado(a), es muy importante para ello el conocimiento de si mismo para saber cuándo detenerse para hablar y para actuar, esto último es el principal problema familiar, detenerse a tiempo es lo básico, he aquí algunas especificaciones:

Padre y madre deben reconocer el momento y lugar apropiado para dialogar con los hijos.

Utilizar un tono suave, dulce y recordando en todo momento que se habla a los seres que trajeron a este mundo; no están aquí por arte de magia.

Controlar emociones negativas distinguiendo las que provocan el enojo y las consecuencias que pudiesen causar.

Respetar la individualidad de los pensamientos y sentimientos de los hijos e hijas sabiendo que son personas y no objetos de vuestra propiedad.

Procurar en forma permanente que los hijos e hijas sientan que pueden contar con el padre y la madre para escucharle cuando les necesiten.

En cada encuentro y en cada separación con los hijos e hijas ya sea que viva o no en la misma casa, los padres y madres deben expresar emociones y sentimientos amables, muestras de cariño, amistad y amor sincero.



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